Como pollos sin cabeza o Meditación

Dicen, yo no lo he visto y dios me libre, que un pollo puede sobrevivir durante meses sin cabeza. Corren por inercia porque no necesita el cerebro para que las patas pongan “pies en polvorosa”. Por supuesto no pueden ver, ni oír, ni piar… por razones obvias.

Pues como pollos sin cabeza es en lo que nos estamos convirtiendo muchos y muchas de nosotras. Nos movemos a un ritmo vertiginoso marcado por el ritmo de la locura, de la impaciencia, de la inquietud,  del nerviosismo…  Estamos creando y perfeccionado el “estresing”. Hemos entrado en esta vorágine sin ni siquiera darnos cuenta, pero lo peor es que continuamos sin ser conscientes que estamos presos en ella.

Vamos como pollos sin cabeza.  Somos esclavos de nuestras propias costumbres, creencias y hábitos que hemos convertido en obligaciones… ¿ Dónde vas Vicente? Donde va la gente.

Corremos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos -“Corre a la cama niña que es muy tarde” escuchamos desde niños. Corremos en el metro, en el autobús, en la autopista, en el aeropuerto, en el mercado, por las escaleras automáticas. Nos plantamos impacientes delante del microondas y un minuto nos parece una eternidad.  Nos desesperan los tres minutos que tarda en encenderse el ordenador y  cenamos mientras vemos la tele, twitteamos con el móvil, posteamos con el ordenador y le contamos a nuestra pareja el día tan estresante que hemos tenido. ¡Alza Manuela!

Nuestro vocabulario diario está repleto de las palabras prisa, rápido, ahora, ya, tarde, estrés,  tengo que, no puedo, no llego…

¡Parad malditos, parad… que la vida hay que disfrutarla!

¿Dónde están las cervecitas sin prisas? Los paseos perdidos por la ciudad. Quedar con las amigas el día del espectador para ir al cine. Las sobremesas que acababan en cenas. Las visitas a la abuela sin que sea la del médico…

Y te digo una cosa, los pollos sin cabeza se ven a la legua, porque llevan el ceño fruncido y envejecen antes, porque no sonríen, porque su actitud es cada vez más negativa, porque dejan de ver las cosas aunque pase un tanque por delante,  porque están absorto en mil cosas y pensamientos a la vez, y el que mucho abarca poco aprieta.

Están en las panaderías y te tiran el cambio encima del mostrador, están en las cajas de los súper mercados y si tardas en quitar la compra de la cinta transportadora te miran con cara “quítate de en medio ahora mismo, pedazo de carne”, están en el tráfico matutino tocando el claxon a la primera de cambio, están en las oficinas de los bancos diciéndote mal humorados “Utiliza el cajero automático que para eso está”.

No sé donde perdimos la consciencia y calidad, que invita a la calma, al relax, al encuentro, pero urge recuperarlo, aquí y ahora.  

Desde Creative&slow os invitamos al sosiego, a la reflexión, a mirarnos por un momento y observar con detenimiento la belleza que nos envuelve y para ello nada mejor que la meditación.

Esta probado científicamente que la meditación es beneficiosa para cuerpo y mente. Ayuda a aliviar el estrés, la depresión y la ansiedad.  Lo ideal es dedicarle de 10 a 20 minutos diarios.

Aquí unas claves para la meditación:

  • Siéntate en el suelo con las piernas cruzadas, en una posición cómoda y tratando de mantener la espalda erguida pero relajada. Si lo prefieres puedes sentarte en una silla, manteniendo la columna tan recta como sea posible.
  • Cierra los ojos e intenta mantenerlos quietos y relajados debajo de los párpados. Una vez que tu cuerpo se pone en un inicio cómodo y libre de estrés para escuchar los ruidos que vienen de lejos, desde el exterior, frente a la habitación donde te encuentras.
  • Escucha los sonidos de tu alrededor durante unos minutos sin prisas ni objetivos
  • No abras los ojos, pero tratar de percibir las paredes, el techo, el suelo, los objetos
  • Enfoca su atención en ti mismo. Siente tu cuerpo, tu mente, tu existencia física.
  • Deja que entre la calma y la serenidad. Nótalo como entra en ti.
  • Céntrate en la respiración. Sigue el ritmo acompasado de la respiración
  • Eres consciente de el presente aquí y ahora.

Cuando decidas poner fin a la meditación hazlo poco apoco. Ves tomando consciencia de la realidad. Haz los pasos aquí indicados a la inversa hasta incorporarte lentamente.

A meditar se aprende meditando. Cuando lleves unos meses practicándola te vas a sorprender, primero de la capacidad que tienes para conectar contigo  y después de los beneficios que te va a aportar en tu vida cotidiana.

Es recomendable hacerlo a primera hora de la mañana, como en el cine, hay que desconectar el móvil.  Amén.

Nota: [En esta web puedes saber más acerca de la meditación y los beneficios: Cómo meditar fácilmente]

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[Si tu también quieres una vida Creative&Slow visita el blog]

9 comments

  1. Me ha gustado muchísimo el post. Me ha encantado la manera en que has descrito esas escenas cotidianas de prisa en los supermercados, en la carretera, en la visita a la abuela,… Creo que hay muchos niveles de prácticantes de la prisa pero que todos, en mayor o menor medida, la hemos dejado entrar en nuestras vidas. En algunas personas es un hábito tan prácticado y alimentado desde hace tantos años que simplemente ya forma parte de ellos y quizás ni tan siquiera sean consciente. En otras casos, como creo que nos pasa a las chicas slow somos perfectamente conscientes de los momentos en que dejamos que la prisa nos gane la partida y aquellos otros en que nos entregamos encantadas a los brazos de la “vida lenta” y disfrutamos como niñas pequeñas de las pequeñas cosas. Pero aún asi, a veces, nos dejamos vencer por la velocidad porque en esta sociedad en que vivimos requiere mucha practica y paciencia con nosotras mismas desacelerar todo el tiempo. De un modo u otro ¡para esto tampoco tenemos prisa! 🙂 Lo importante es estar en el camino y hacer que cada paso nos lleve a ese vida que queremos y que ya empezamos a disfrutar. Gracias por tu maravilloso post 🙂

  2. Me ha gustado muchísimo leerte, real como la vida misma, y las situaciones que comentas al final es como si las estuviera viviendo cada día, porque cuando entro en algún sitio y son amables cuando salgo digo ¡¡huy qué amables, no?? No estoy acostumbrada a que me traten bien, parece que era la única a la que le pasaba, pero después de leerte veo que no y parece que esto irá a más, pues NO me gusta un mundo así; ojalá y todos tomemos conciencia y cambiemos la actitd.

    1. Gracias Saray 😉 de eso se trata de tomar conciencia e ir cambiando… y yo creo quee iremos cambiando en la medida en que seamos felices… ¿o acaso no somos mejores personas cuándo nos enamoramos? Un abrazo.

  3. Me ha gustado mucho este post. Comencé hace un año a hacer yoga, por motivos de salud (qué mejor ejercicio para fortalecer músculos y ganar elasticidad que el yoga?) pero la meditación siempre me ha costado. Pero con esto, me animo de nuevo! 🙂

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